6/3/13

Muchas veces me preguntaron cuál es el sueño de mi vida, y siempre tuve varias respuestas. "Ser exitosa", "Vivir una vida saludable y feliz", "Formar una familia", "Conseguir todo lo que me proponga". A lo largo del tiempo, me di cuenta que realmente el sueño de mi vida iba por otro lado. El sueño de mi vida se relaciona con lo que más me apasiona en la vida: la mujer, el crecimiento de la misma; el feminismo no como utopía sino como realidad.
Por ésto, empecé a cambiar mi respuesta. El sueño de mi vida, realmente, es ser parte de un movimiento feminista. Mejor dicho, mi vocación es esa. Ayudar a las mujeres a crecer en todos los ámbitos posibles, que dejemos todo lo que nos oprime atrás, que nos olvidemos de los mandatos sociales, de la necesidad de sentirnos aceptadas por el hombre y aprendamos a ser lo que nos gustaría ser. Mi sueño es que nos queramos, que nos veamos al espejo todas y cada una de nosotras y digamos "ésto es lo que soy y me acepto, me quiero, merezco ser feliz por mí misma y por nadie más."
Si me lo vuelven a preguntar, resumiría y diría que el sueño de mi vida es que todas las mujeres aprendan a valorarse y se amen tal y como son. Tenemos que entender que somos mucho más que lo que se dice de nosotras y que ningún hombre (ni ninguna mujer) tiene derecho a rebajarnos ni a hacernos sentir menos de lo que somos. Somos lo que somos, y somos hermosas, todas y cada una de nosotras. El amarnos a nosotras mismas nos hace más grandes y hermosas que ser amadas por cualquier otra persona.