18/5/13

Una se pone a pensar, y de repente se da cuenta de cómo en cuestión de meses cambió todo. De repente no estás más riéndote de todo y de todos, porque de repente ya no se habla más de gente que conocés, de repente ya no hay más chismes, de repente ya no estás en un banco de a dos, ya no tenés a la gente que te acompañó a lo largo de esos cinco años. De repente, estás en un aula más grande, tenés otras responsabilidades (responsabilidades reales). De repente estás llena de trabajos por hacer (me da pena decir tarea, se siente muy... secundaria). De repente saliste al mundo, y te codeás con gente que no conocés pero con la que compartís intereses. De repente las charlas en las comisiones (ya no son cursos) son interesantes. De repente no decís más "prueba" sino "examen", "final" o "parcial". De repente ya no existe una edad común en el aula (como siempre, sigo siendo la más chica). De repente los profesores se sienten más cercanos. El futuro te mira a la cara y vos sonreís. Y en ese entonces es cuando descubrís que creciste.