Día a día veo el odio de mujer a mujer. Y es que estamos programadas para odiarnos, a nosotras mismas y a las demás. Y lo peor es que tenemos éxito. Nacimos para odiar a nuestros cuerpos. Nos prepararon para dormir con nuestros defectos y nunca abrir los ojos ante nuestras virtudes. Y lo peor es que nos sentimos cómodas bajo el odio, bajo el estereotipo de lo que nunca vamos a llegar a ser, porque siempre es más fácil vivir atrás de una imagen inalcanzable que aceptar todo lo que somos, que amar todo lo que estamos siendo. Y lo más triste es que no lo notamos, estamos tan inmersas dentro de un mundo de fantasía en el cual sólo lo estereotipado es lo correcto que dejamos fluir este tipo de cosas como naturales. Es la misma sociedad la que nos hace ponernos en contra de nosotras mismas, nos hace ver a nuestro cuerpo como el pecado.
Pero es hora de aceptar que mi cuerpo, como todo lo que ves de mí, es mío, me pertenece. No es de mi mamá (eso cambió en el segundo en el que me trajo al mundo) ni mucho menos es de algún hombre que haya estado conmigo, es sólo mío. Sólo yo puedo decir qué está bien en él y qué no lo está. Mi cuerpo es mío y yo elijo qué hacer con él. Y por eso tengo derecho a enojarme si me mirás como si fuese un objeto, porque es a mí a quien mirás, porque es a mí a quien hacés sentir incómoda. Tengo derecho a mis kilos de más, a mi celulitis o a mis estrías, tengo derecho a mis ojeras, a mi malhumor y a mi enojo; tengo derecho a valorar mi belleza, mi inteligencia, mi viveza y mi sagacidad. Tengo derecho a abrazar todo lo que soy.
También es hora de aceptar que el cuerpo de la mujer que está lado mío es de ella misma, que puede decidir qué hacer y qué no hacer con él, que yo no tengo derecho a juzgarla por todo lo que hace y que sí tengo que aprender a conocerla por lo que es. Ella se levanta todas las mañanas con las mismas inseguridades que yo, el espejo es la peor de sus luchas, junto con encontrarse a sí misma dentro de lo que se supone que debería ser. Todo le cuesta tanto a ella como a mí. En vez de odiar a una mujer feliz consigo misma, deberíamos tomar el ejemplo de ella y seguir sus pasos.
Nuestro potencial es infinito. El odio y la misoginia nos arrastró por años y años, pero está en nosotras romper esas barreras y salir adelante, está en cada una aprender a amarse, a una misma y a las demás.
Cambiemos el mundo con palabras.
22/10/13
3/6/13
¿Cuántas veces permitimos que una apariencia nos defina lo que creemos de una persona? ¿Cuántas veces nos tuvimos que comer nuestros prejuicios, y cuántas otras nuestros prejuicios nos limitaron para terminar de conocer a alguien? ¿Quién impuso los prejuicios y por qué? Si nos ponemos a pensar, siempre hay una imagen de lo que es correcto. Ser hombre es más correcto que ser mujer, estar bien vestida es mejor que ser desalineada. ¡¿Y una desarreglada?! ¡Dios jamás permita algo tan atroz! ¿Qué clase de mujer tiene derecho a salir sin maquillaje a la calle, a no tener ganas de arreglarse, de depilarse o de vivir bajo una dieta estricta para ser flaca? Definitivamente, la respuesta que nos da la sociedad es "una que no se ame a sí misma." Yo difiero completamente. La mujer que se ama es la mujer que elige, que hace ese tipo de cosas sólo por placer propio.
Día a día como mujeres los estereotipos nos limitan hasta con (y entre) nosotras mismas. "Esta debe ser re puta"; "Mirala, ¿quién se la puede coger?"; "A que no sabés quién está más gorda...". Como esos, miles. Y es muy difícil salir de eso, entender que la imagen con la que nos criaron de lo que deberíamos ser no es más que una simple imagen, es una limitación de nuestro infinito alcance de posibilidades.
"Una mujer tiene que ser una dama en la calle, una señora en su casa y una puta en la cama." ¿Ah sí? ¿Y a quién se le ocurrió éso? ¿Eso me hace ser mujer? No pensar en ser una buena madre, en ser un buen ejemplo, en estudiar o decidir qué quiero hacer de mi vida, no el tener ideales y convicciones, simplemente éso. Ok. Y me dirán que soy una exagerada, que ésto es sólo una frase. Pero no lo es. No se dan idea como hombres la cantidad de presiones externas que nos implican frases como esa. La presión por tener sexo, por ser hermosa, por estar impecable siempre, el "¿qué me pongo?" constante, el sentirse bien ante el espejo sin una gota de maquillaje.
Les agradecería que se tomen al menos 5 minutos y reflexionen sobre cuántas veces hicieron algo así, cuántas veces denigraron a alguien (disculpen, en este caso sólo hablé de las mujeres, otro día hablaré de los hombres) sólo por lo que creyeron físicamente de ellos. La única barrera es la que nosotros nos ponemos a nosotros mismos y le ponemos al resto.
Ya que cambiar una visión de tantos años no se da de un día para el otro, al menos, siéntense a reflexionar si alguna vez le dijeron "gorda", "puta" o algún tipo de limitación así con respecto a las mujeres, haciéndola sentir mal. Replantéense ustedes qué es lo que realmente buscan en una mujer, si un estereotipo de lo que ella es o lo que ella realmente es. Todo éso es una falsa imagen de nosotras. Ustedes decidan si quieren a la Barbie o a la mujer real y peleen por éso.
El mundo es como es, yo sigo esperando que (probablemente en muchos años) ésto cambie. Mientras tanto, mujeres, está en ustedes tomar las riendas y amarse tal cual son.
Día a día como mujeres los estereotipos nos limitan hasta con (y entre) nosotras mismas. "Esta debe ser re puta"; "Mirala, ¿quién se la puede coger?"; "A que no sabés quién está más gorda...". Como esos, miles. Y es muy difícil salir de eso, entender que la imagen con la que nos criaron de lo que deberíamos ser no es más que una simple imagen, es una limitación de nuestro infinito alcance de posibilidades.
"Una mujer tiene que ser una dama en la calle, una señora en su casa y una puta en la cama." ¿Ah sí? ¿Y a quién se le ocurrió éso? ¿Eso me hace ser mujer? No pensar en ser una buena madre, en ser un buen ejemplo, en estudiar o decidir qué quiero hacer de mi vida, no el tener ideales y convicciones, simplemente éso. Ok. Y me dirán que soy una exagerada, que ésto es sólo una frase. Pero no lo es. No se dan idea como hombres la cantidad de presiones externas que nos implican frases como esa. La presión por tener sexo, por ser hermosa, por estar impecable siempre, el "¿qué me pongo?" constante, el sentirse bien ante el espejo sin una gota de maquillaje.
Les agradecería que se tomen al menos 5 minutos y reflexionen sobre cuántas veces hicieron algo así, cuántas veces denigraron a alguien (disculpen, en este caso sólo hablé de las mujeres, otro día hablaré de los hombres) sólo por lo que creyeron físicamente de ellos. La única barrera es la que nosotros nos ponemos a nosotros mismos y le ponemos al resto.
Ya que cambiar una visión de tantos años no se da de un día para el otro, al menos, siéntense a reflexionar si alguna vez le dijeron "gorda", "puta" o algún tipo de limitación así con respecto a las mujeres, haciéndola sentir mal. Replantéense ustedes qué es lo que realmente buscan en una mujer, si un estereotipo de lo que ella es o lo que ella realmente es. Todo éso es una falsa imagen de nosotras. Ustedes decidan si quieren a la Barbie o a la mujer real y peleen por éso.
El mundo es como es, yo sigo esperando que (probablemente en muchos años) ésto cambie. Mientras tanto, mujeres, está en ustedes tomar las riendas y amarse tal cual son.
18/5/13
Una se pone a pensar, y de repente se da cuenta de cómo en cuestión de meses cambió todo. De repente no estás más riéndote de todo y de todos, porque de repente ya no se habla más de gente que conocés, de repente ya no hay más chismes, de repente ya no estás en un banco de a dos, ya no tenés a la gente que te acompañó a lo largo de esos cinco años. De repente, estás en un aula más grande, tenés otras responsabilidades (responsabilidades reales). De repente estás llena de trabajos por hacer (me da pena decir tarea, se siente muy... secundaria). De repente saliste al mundo, y te codeás con gente que no conocés pero con la que compartís intereses. De repente las charlas en las comisiones (ya no son cursos) son interesantes. De repente no decís más "prueba" sino "examen", "final" o "parcial". De repente ya no existe una edad común en el aula (como siempre, sigo siendo la más chica). De repente los profesores se sienten más cercanos. El futuro te mira a la cara y vos sonreís. Y en ese entonces es cuando descubrís que creciste.
6/3/13
Muchas veces me preguntaron cuál es el sueño de mi vida, y siempre tuve varias respuestas. "Ser exitosa", "Vivir una vida saludable y feliz", "Formar una familia", "Conseguir todo lo que me proponga". A lo largo del tiempo, me di cuenta que realmente el sueño de mi vida iba por otro lado. El sueño de mi vida se relaciona con lo que más me apasiona en la vida: la mujer, el crecimiento de la misma; el feminismo no como utopía sino como realidad.
Por ésto, empecé a cambiar mi respuesta. El sueño de mi vida, realmente, es ser parte de un movimiento feminista. Mejor dicho, mi vocación es esa. Ayudar a las mujeres a crecer en todos los ámbitos posibles, que dejemos todo lo que nos oprime atrás, que nos olvidemos de los mandatos sociales, de la necesidad de sentirnos aceptadas por el hombre y aprendamos a ser lo que nos gustaría ser. Mi sueño es que nos queramos, que nos veamos al espejo todas y cada una de nosotras y digamos "ésto es lo que soy y me acepto, me quiero, merezco ser feliz por mí misma y por nadie más."
Si me lo vuelven a preguntar, resumiría y diría que el sueño de mi vida es que todas las mujeres aprendan a valorarse y se amen tal y como son. Tenemos que entender que somos mucho más que lo que se dice de nosotras y que ningún hombre (ni ninguna mujer) tiene derecho a rebajarnos ni a hacernos sentir menos de lo que somos. Somos lo que somos, y somos hermosas, todas y cada una de nosotras. El amarnos a nosotras mismas nos hace más grandes y hermosas que ser amadas por cualquier otra persona.
Por ésto, empecé a cambiar mi respuesta. El sueño de mi vida, realmente, es ser parte de un movimiento feminista. Mejor dicho, mi vocación es esa. Ayudar a las mujeres a crecer en todos los ámbitos posibles, que dejemos todo lo que nos oprime atrás, que nos olvidemos de los mandatos sociales, de la necesidad de sentirnos aceptadas por el hombre y aprendamos a ser lo que nos gustaría ser. Mi sueño es que nos queramos, que nos veamos al espejo todas y cada una de nosotras y digamos "ésto es lo que soy y me acepto, me quiero, merezco ser feliz por mí misma y por nadie más."
Si me lo vuelven a preguntar, resumiría y diría que el sueño de mi vida es que todas las mujeres aprendan a valorarse y se amen tal y como son. Tenemos que entender que somos mucho más que lo que se dice de nosotras y que ningún hombre (ni ninguna mujer) tiene derecho a rebajarnos ni a hacernos sentir menos de lo que somos. Somos lo que somos, y somos hermosas, todas y cada una de nosotras. El amarnos a nosotras mismas nos hace más grandes y hermosas que ser amadas por cualquier otra persona.
20/2/13
¿Qué les agrada a las personas de otras personas?
Ésto es totalmente debatible. La globalización y, especialmente, facebook, vive bombardeándonos con gente, ideas (o no muchas, realmente), belleza, la falta de ella, enamoramientos virtuales, noviazgos cybernéticos y todas estas cosas que no sólo afectan a la juventud, sino que también la gente mayorcita se introdujo en nuestro pequeño gran mundo online.
La cosa es que, a medida que recorrés perfiles, ves que empiezan ciertas tendencias, que generalmente se dan en minas, como lo son las beliebers, las rockeras, las metaleras, las hipsters, las punkis, las ligeras de ropa y las que juegan a las súpermodelos.
La realidad es que nosotros somos constantemente atraídos en este mundo en el cual somos nosotros, la pantalla y la imaginación, inevitablemente nos pasó alguna vez a todos.
A lo que en realidad apunta este posteo, es a cómo la gente inclina a ciertos estándares para gustar al resto, y cómo la gente cede a ellos.
Por ejemplo, ¿cuántas de sus amigas, chicos, creen que serían gammers si no existiera esta moda? ¿Cuántas hipsters? ¿Cuántas metaleras? Apuesto a que unas cuantas no lo serían.
Desde mi perspectiva de mujer, veo muchas minas que sólo ven/hacen/escuchan determinadas cosas sólo para agradarles a los hombres. Pero ellos también intentan hacer cosas para agradarnos a nosotras: jugar a los sensibles. Me cansé de ver innumerables grupos de facebook en los cuales un supuestamente BOLUDO que perdió al amor de su vida (recordemos que no debe superar los 17 años de edad y ya sabe quién es el amor de su vida y lo llora todas las noches desconsolado, como si no le quedara absolutamente toda la vida por delante) aconseja cómo no perder a la mujer que amás. O también están los que ponen estados como "lo que más enamora de una mujer, es su sonrisa." Lo más triste es que hay mujeres que no se dan cuenta de que éstos son los primeros en usarte para un polvo y que probablemente, después de hacerlo, nunca más te vuelvan a llamar. Yo no dudo del alma sensible del hombre, pero no creo que abunde y no creo que se exprese de tal manera por facebook si realmente es así.
La desventaja es que, con toda esta tecnología, sigue habiendo pelotudos incrédulos que forman imágenes perfectas de personas que ni siquiera conocen, y que ni siquiera pueden conservar sus propios ideales y hacen estas cosas sólo para encajar. Si nos enamoramos de imágenes virtuales y no de personas ¿qué podemos esperar del mundo real?
Ésto es totalmente debatible. La globalización y, especialmente, facebook, vive bombardeándonos con gente, ideas (o no muchas, realmente), belleza, la falta de ella, enamoramientos virtuales, noviazgos cybernéticos y todas estas cosas que no sólo afectan a la juventud, sino que también la gente mayorcita se introdujo en nuestro pequeño gran mundo online.
La cosa es que, a medida que recorrés perfiles, ves que empiezan ciertas tendencias, que generalmente se dan en minas, como lo son las beliebers, las rockeras, las metaleras, las hipsters, las punkis, las ligeras de ropa y las que juegan a las súpermodelos.
La realidad es que nosotros somos constantemente atraídos en este mundo en el cual somos nosotros, la pantalla y la imaginación, inevitablemente nos pasó alguna vez a todos.
A lo que en realidad apunta este posteo, es a cómo la gente inclina a ciertos estándares para gustar al resto, y cómo la gente cede a ellos.
Por ejemplo, ¿cuántas de sus amigas, chicos, creen que serían gammers si no existiera esta moda? ¿Cuántas hipsters? ¿Cuántas metaleras? Apuesto a que unas cuantas no lo serían.
Desde mi perspectiva de mujer, veo muchas minas que sólo ven/hacen/escuchan determinadas cosas sólo para agradarles a los hombres. Pero ellos también intentan hacer cosas para agradarnos a nosotras: jugar a los sensibles. Me cansé de ver innumerables grupos de facebook en los cuales un supuestamente BOLUDO que perdió al amor de su vida (recordemos que no debe superar los 17 años de edad y ya sabe quién es el amor de su vida y lo llora todas las noches desconsolado, como si no le quedara absolutamente toda la vida por delante) aconseja cómo no perder a la mujer que amás. O también están los que ponen estados como "lo que más enamora de una mujer, es su sonrisa." Lo más triste es que hay mujeres que no se dan cuenta de que éstos son los primeros en usarte para un polvo y que probablemente, después de hacerlo, nunca más te vuelvan a llamar. Yo no dudo del alma sensible del hombre, pero no creo que abunde y no creo que se exprese de tal manera por facebook si realmente es así.
La desventaja es que, con toda esta tecnología, sigue habiendo pelotudos incrédulos que forman imágenes perfectas de personas que ni siquiera conocen, y que ni siquiera pueden conservar sus propios ideales y hacen estas cosas sólo para encajar. Si nos enamoramos de imágenes virtuales y no de personas ¿qué podemos esperar del mundo real?
19/2/13
Hola, soy Melina y me gusta quejarme. La idea de hacer este blog me vino recién a la cabeza, venía en el bondi pensando en cuántas cosas pienso por día (la mayoría incoherentes y probablemente mucha gente no concida con ellas) y cómo me gusta desahogarlas, y me pareció que un blog era la mejor idea para hacerlo, explayarme y simplemente dejar mis ideas escribirse por sí solas. Sé que no soy extremadamente coherente o que no tengo una redacción que enamore a las masas, pero lo hago por diversión. Sinceramente, no creo que ésto me dure mucho, me va a vencer la paja y voy a colgar, pero bueno, a disfrutar mis idioteces mientras duren. En el peor de los casos, en un futuro podré reírme de mí misma.
Con esta pequeña introducción, arranco con lo que vine pensando el día de hoy:
Con esta pequeña introducción, arranco con lo que vine pensando el día de hoy:
Como mujeres, ¿qué nos lleva a ser femeninas?
La rae define la femineidad como: "cualidad de femenino" como única acepción. Seguro que a la mayoría, la idea de "femineidad" los remonta automáticamente a la belleza, la pulcritud, la elegancia. ¿En qué momento de la vida una mujer está supuesta a abrazar su "femineidad" a plena medida? Bajo un concepto tan errado como éste, el ser mujer en gran medida implica ser femenina. Puedo dar una lista enorme de mujeres no femeninas que son ejemplos a seguir, más que cualquier supermodelo extremadamente elegante y, valga la redundancia, "femenina". La superficialidad de la sociedad nos lleva a nosotras, como nenas, jóvenes, adolescentes, a adoptar ciertas tendencias que están impuestas por la misma, que nos obligan eternamente a estar reducidas ante la figura del hombre. Somos criadas así, y así estamos mentalizadas.
Un ejemplo: ¿cuántos cuentos de cuanto éramos chicos recuerdan que hablaran sobre una mujer salvando a un hombre? Ahora, ¿cuántos a la inversa? Apuesto a que el primero es mucho menos elevado.
Otro ejemplo: ¿cuántos chicos recuerdan que tuvieran una cocinita, una bebé? ¿Y cuántas nenas tuvieron un disfraz de superheroínas? Apuesto que la mayoría fueron de princesas o cosas similares.
¿Hasta qué punto entonces estamos realmente desligándonos de esos deberes que se supone que tenemos impuestos por ser mujeres? Como el saber cocinar, el ser una buena madre, el ser "femenina" y el ser elegante. ¿Jamás podremos enseñarnos a nosotras mismas y a nuestras propias hijas que sí tenemos la posibilidad de ser nosotras también las superheroínas? Si ni siquiera podemos salir a la calle sin maquillaje porque nos sentimos desnudas y nos sentimos feas ante la mirada ajena ¿cuánto mejoramos? ¿Cuánto crecimos? ¿Cuánto necesitamos sentirnos bien con nosotras mismas y cuánto lo hacemos por el hombre, por la sociedad, por el laburo o porque creemos que ser más adecuadas a lo que se supone que es una mujer nos hace crecer? La ironía está en que podremos votar pero todavía no podemos elegir quiénes queremos ser.
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